Seis pasos a seguir antes de poner en venta tu casa

Si quieres poner tu casa en venta, hay una serie de pasos que debes seguir antes de publicar un anuncio. Después de tomar la decisión, hay que realizar ciertas tareas, no vale con sentarse a esperar a que los compradores llamen a tu puerta. Por eso, nosotros te vamos enseñar cómo prepararte antes de poner tu casa a la venta.

  1. Comienza los preparativos lo antes posible. Piensa que esto es como un examen del colegio que tienes que aprobar. Si un alumno empieza a preparar sus apuntes desde el momento en que le comunican que va a tener un examen, ¿Por qué no haces tú lo mismo? Comienza a preparar tu casa desde el primer momento en que decides ponerla en venta. En otras palabras, desde que tomas la decisión hasta que pones el anuncio, deberían pasar unos 90 o 180 días, tiempo que deberías dedicar para ponerla al día, hacer las reparaciones pertinentes, y ordenar cada cosa en su sitio.
  1. Busca ayuda profesional. Un agente inmobiliario sabe perfectamente lo que necesitas para lograr tus objetivos. Así que el hecho de ir a una inmobiliaria podría aportarte información sobre las casas que hay en tu zona, y que tengan características similares a la tuya. También te pueden orientan sobre cuáles son las tendencias en los precios, o cómo debes mostrar tu casa al comprador. Lo que se suele hacer en estos casos es dar un paseo por la casa con un agente, para ver cuáles son los puntos fuertes o los no tan fuertes, qué necesita reparación, qué se debería renovar… Sabemos que es duro aceptar las críticas, pero siempre es mejor que las críticas provengan de un profesional que trata de ayudarte, antes que lo haga un comprador que finalmente desiste en su compra.
  1. Arregla los desperfectos más notables. Son muchos los compradores que prefieren no hacer ningún cambio en la casa porque opinan que los compradores preferirán imponer su propio criterio decorativo. Pero en no pocas ocasiones, los compradores quieren ahorrarse ese paso, y prefieren mudarse a una casa que ya esté preparada para ser habitada. Una cosa es hacer un cambio o una mejora, y otra es tener que hacer reformas.
  1. Controla tus gastos. Calcula cuál es tu margen para los gastos. Piensa que puede que no recuperes los costes de las reparaciones o renovaciones si haces cosas que los compradores no quieren. Renueva, y repara, sí, pero sin pasarte, recuerda que siempre debes mirar las cosas desde un punto de vista neutral, para que pueda gustar a cualquier perfil de comprador. Pero sobre todo, pon precios adecuados. Lo que pagaste por tu casa cuando la compraste ya no tiene importancia, porque el mercado ha cambiado mucho desde entonces, por no hablar del valor que pueda tener tu propiedad ahora. Dicen que la casa es el castillo de cada uno, pero cuando queremos venderla, debemos hacer que sea el castillo potencial de otro. Así que no te centres en detalles en particular, generaliza, y llegarás a un público más amplio.
  1. Cuando un comprador va a ver una casa, quiere que alguien se la enseñe, pero hasta cierto punto. Todos tenemos ese punto cotilla que nos obliga a mirarlo todo con lupa, pero para eso necesitamos cierta intimidad. Los agentes inmobiliarios saben perfectamente que se debe presentar al comprador cada una de las habitaciones, y después dejarles un tiempo a solas para que deliberen tranquilamente, sin presión. Piensa que a nadie le gusta ver al propietario de su futura casa ocupando ese espacio en el que un día estará él. Recuerda, ser demasiado atentos con los compradores, suele desanimarles al instante, así que deja que los profesionales hagan su trabajo.
  1. Mantén el ritmo. Cuanto más tiempo mantengas en venta tu propiedad, más te costará mantenerla en las condiciones óptimas de venta. Pero no pierdas de vista tus objetivos, sigue haciendo las camas, desatasca el fregadero, y limpia los baños antes de que llegue cualquier visita, quién sabe, quizás esa sea la visita que finalmente se decida a comprar tu casa.

 

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